Tano Pasman: radiografía del estereotipo argentino

El Tano Pasman, el puteador más gracioso de los últimos años –desde Tangalanga y Corona nadie había soltado su lengua con tanta gracia, y en este caso, en contrapartida de los otros, en forma genuina y natural- es un claro ejemplo del estereotipo del argentino que el mundo percibe: pedante, agrandado, soberbio, ignorante, creído, aún cuando la mayoría de los ciudadanos no responda a estos motes. Como predijo Andy Warhol, cualquiera puede tener sus 15 minutos de fama, y más ahora con la interconectividad mundial que produce la tecnología. En el caso de Pasman, en sólo 6 días el video subido a Youtube fue visto por más de 5 millones personas, muchas de ellas extranjeras.

¿Por qué representa Pasman al argentino medio (o mejor dicho, al porteño medio)? Primero, por su desmedida verborragia, lo no sería un punto discutible. También, por su marcada xenofobia ante cualquiera que no represente ‘su’ espacio: el cordobés (insulta al jugador de Belgrano por festejar el gol en forma de canguro) y el paraguayo (se acuerda de la madre y hermana del futbolista Adalberto Román, nacido en Paraguay cuando tocó la pelota con la mano y provocó el penal) son denostados, antes que nada, por su procedencia. A los de River no les dice ‘porteños hijos de puta’, sino que lisa y llanamente los insulta sin marcarles su lugar de origen.

Está presente el racismo: cuando entran los hinchas de River a agredir a sus propios jugadores, espeta un ‘negros de mierda’, tal vez creyendo que eran los hinchas de Belgrano quienes entraron para cortarle un avance a River. Y se puede deducir que Pasman, en ese estado de furia exacerbada y demencial, posee la envidia o el resentimiento de aquel que siente un complejo de inferioridad: cuando ve a Pavone en cámara preparándose para calentar, lo manda de vuelta a Europa después de saludar a su madre: el jugador estuvo varios años jugando en España y ayudado por la compañía de su bella mujer modelo, tal vez haya conspirado para que Pasman muestre su intolerancia hacia todo aquello que él no podría alcanzar (una vida o un viaje a Europa, una modelo).

Pasman muestra rechazo hacia los jóvenes, aún no siendo él tan grande de edad (52 años). A Mauro Díaz, un futbolista de 19 años, le dice enojado ‘pendejo, agarrá la pelota’. En el segundo tiempo, vuelve a gritar ‘pendejo’, creemos que a Lamela, también de 19 años, ya que Díaz había sido sustituido en el entretiempo. Pasman no soporta al extranjero, al provinciano, al más joven, al que no posee tez blanca ni al que triunfó o estuvo un tiempo en Europa: todos son motivos de su repudio, odio y desprecio.

La intolerancia trae como consecuencia la discriminación dirigida hacia grupos o personas por el hecho de que éstos piensen, actúen o simplemente sean de manera diferente, lo que en su teoría equivale a no ser igual en cuanto a derechos. No se está afirmando que Pasman posea todas estas cualidades negativas, pero sí se marca una realidad: un estado de furia saca lo peor de uno mismo (y con seguridad, aquello que reprime). Pasman, hoy, es ‘el argentino’, esa imagen que prevalece en el mundo por comportamientos similares de tantos colegas suyos. Ojalá, todo haya sido producto de un fanatismo ciego por el club de sus amores. Se sabe que en situaciones así se pierde la racionalidad y se gana en incoherencias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: