Twitter: cuando simplifica y adormece al periodismo. El caso Noticias.

El periodismo está virando hacia lugares insospechados, gracias a la tecnología. Los medios tradicionales impresos (diarios, revistas) están presentes en las redes sociales y pueden obtener buenas fuentes de primera mano si es que la información es confiable. Se habla del periodismo ciudadano, un término vago y poco creíble, dado el amateurismo de quienes no son o no trabajan como periodistas, y deberíamos decir mejor información ciudadana, cuando alguien escribe un artículo o postea una foto que puede ser considerada como ‘noticia’.

Los medios se valen de sus seguidores para promocionar sus notas, primicias (si es que la tienen) y sus próxima ediciones. Para ellos, las redes funcionan como un sistema de promoción gratuito y eficiente. La relación es mutua: cada seguidor es un potencial cliente, y a su vez los seguidores tienen interés en la publicación. Los famosos también ya tienen en la mayoría de los periódicos su sección con los ‘Tweets del Día’, en su mayoría razonamientos vacíos y de poco interés. Eticamente es válido ya que la Red es pública y el personaje en cuestión sabe que está haciendo uso de ella para expresarse, aunque si bien un tuit es público, habría que plantearse hasta qué punto es ético utilizar un “entrecomillado” cuando el emisor no está siendo directamente entrevistado. A modo de ejemplo, el escritor Arturo Pérez Reverte les dijo a los medios que se abstuviesen de tomar sus tuits como declaraciones públicas, puesto que él los definía “como una charla en un bar entre amigos”. El viejo tema de la privacidad en la red…

Ahora, una práctica cada vez más usada por los medios impresos es realizar una nota en base a encuestas formuladas en Twitter (mayormente) o Facebook. ¿Cómo funciona? Hacen una pregunta de interés a sus seguidores y éstos responden. Después, la nota será ‘En Twitter, eligen a …Un ejemplo reciente y en el que estuve involucrado: la revista Noticias de Argentina preguntó en Twitter la semana pasada a sus seguidores: ‘¿Quien debería ser la actriz que interprete a la presidenta Cristina Fernández en una eventual miniserie?’. Hubo algunas respuestas, y la pequeña encuesta se transformó en una nota titulada ‘Tras una Propuesta de Suar, los seguidores votan a quienes podrían interpretar a la presidente. De Flor Peña a Santillán‘ (en la imagen un fragmento ).

En este caso, le critico a la revista su impresición: podrían haber usado no sólo el nick de TW de cada seguidor, sino también su nombre para que la fuente sea un poco más concreta. A mí me pusieron @detectivesco, pero sin mencionar mi nombre completo, que en la cuenta de TW está bien explícito. ¿Periodismo facilista? Un poco. En vez de salir a la calle, grabador en mano, como se hacía antes, y encontrar a un grupo hetereogéneo de personas que respondan, el medio se vale del simplismo de TW para realizar esta misma encuesta. La validez es la misma, pero el resultado final un tanto flojo a la hora de conseguir fuentes y de su nula producción. ¿Un community manager hace, en este caso, el trabajo de varios periodistas? Queda la duda.

Twitter, no sólo como fuente de información -una fuente compartida por miles, que quede claro- está modificando ciertas pautas periodísticas. Como mencioné al principio, es un medio clave por ejemplo para obtener información de primera mano durante hechos de extrema urgencia en lugares remotos (terremotos, accidentes, revoluciones sociales), pero por otro lado, adormece al periodista y simplifica la búsqueda periodística. ‘¿Si se puede hacer por TW, para qué salir a la calle?’ Es un gran error que muchos están cometiendo. Y la clave es que en TW todo lo que hay es público. Cuando uno produce y elabora una nota, es propia. Si la validez y la autenticidad del periodismo está en la creación de contenidos, más en estos tiempos donde la diferenciación es clave, el camino no es Twitter.

Uso de Redes Sociales en España: algunas conclusiones

Hace unos días, Nielsen presentó las conclusiones de un estudio realizado este año sobre la penetración y el uso de las Redes Sociales en España. Y si bien los datos corresponden a un sólo país, bien se pueden aplicar al resto de países Lationoamericanos, donde el crecimiento y el uso de las redes es similar proporcionalmente, aunque con algunas salvedades como el fenómeno español Tuenti.

-En el estudio, se muestra que el perfil que más está presente en las Redes Sociales es el de ejecutivos y desempleados. De aquí se deduce que unos estarán buscando información y por qué no nuevos talentos, y otros conseguir un empleo. Por edades, mandan los usuarios de entre 18 y 34 años.

-Los que están desempleados optan por Facebook como red social favorita, en tanto que los ejecutivos prefieren Twitter y LinkedIn. Aquí se deduce que muchos de los desempleados entonces no están buscando empleo en Facebook, sino que solamente pasan el rato (Facebook es la red social del ocio).

-De todo el tiempo que un usuario está conectado, el 82% lo dedica a los medios sociales;  al email le dedica el 73% y al consumo general de información (noticias) un 60%.

-Si bien Twitter dobla su audiencia comparándola con 2010 (con una nueva audiencia joven que va de los 18 a los 24 años), queda detrás de Facebook, Tuenti (el twitter español) y hasta Badoo, la plataforma para conseguir pareja, citas o amistades. Algo lógico teniendo el cuenta que el crecimiento de Twitter no es tan numeral, sino más bien de posicionamiento y renombre.

-Y con respecto a Tuenti, es el medio social donde los internautas españoles pasan la mayor parte del tiempo por persona (aunque en la medición general gana Facebook), con una media de 4 horas y 42 minutos al mes. Es sorprendente cómo está red social pensada y destinada casi exclusivamente para el público español, y cuyo propietario es la omnipresente Telefónica, no deja de agigantarse: tiene actualmente más de 12 millones de usuarios y creció un 33% en audiencia en el último año. Dato: sólo se accede por invitación. Ojo: planean expandirse hacia América y Europa.

Este es el gráfico con los datos del informe:

Nielsen Usos de Social Media de España

Angeles y Demonios usan Facebook

¿Se puede demonizar a Facebook? No sería una buena opción. Como cualquier herramienta, es el uso que uno le da lo que lo convierte en algo positivo o negativo, siempre según la visión subjetiva de cada individuo. Una periodista española, Raquel Andrés, ha escrito un libro llamado ‘Los ángeles no tienen Facebook‘, donde critica per se a la red social más exitosa, dejando ver su costado negativo e indagando en sus aspectos comerciales. Como toda opinión, es subjetiva y las reacciones a su postura han sido diversas.

En lo que sí ha dado en la tecla Raquel es en el uso que la mayoría de los usuarios le da: ella habla de exhibicionismo y de que las personas están usando las redes sociales como viaducto para exponer los pensamientos que no son escuchados. “A todos nos gusta hablar de nosotros mismos y en esta sociedad actual, que todo va muy rápido, la gente no se para a escucharnos. La gente oye mucho ruido pero muy pocos se paran a escuchar lo que estamos diciendo“. Por eso, dice que ve a Facebook como un circo exhibicionista de las relaciones sociales “donde la gente necesita que los demás sepan con quién hablas, qué haces, cómo vistes, cómo eres… “. Y en general esto es cierto, aunque puede sostenerse como contrapartida que cada usuario ya lo usa como bitácora personal y que ahí dentro caben múltiples contenidos.

Otro de los cuestionamientos de la autora es remarcar el ego existente imperante, donde “importo yo más que el resto, es un “yo” constante“. Por eso, la cantidad de ‘amigos’ se pone bajo la lupa: “Estamos en una sociedad acumulativa, de tener más. Y eso supone tener más amigos y acumular cuantas más intimidades mejor“. Si le buscamos la vuelta, vamos a encontrar usos perjudiciales y otros más útiles. ¿Cuáles serían los negativos? Por un lado, el tiempo (perdido) que se pasa en la red en detrimento de otras opciones más productivas; por el otro, los rastros que se pueden dejar, aun queriendo salir, ya que la huella digital es casi imposible de borrar. El aislamiento, o creer que el (o nuestro) mundo pasa dentro de Facebook y que no tener una cuenta implica estar fuera del sistema, conlleva a una adicción a estas herramientas digitales, muchas veces promovida por el entorno.

Lógico, hay muchas cosas positivas, como (re) encontrar gente con la cual ya no teníamos contacto (algo que marcó el origen de Facebook); la posibilidad de hallar un empleo, de promocionar una marca, de vender productos, de ofrecer servicios, propiciar debates, intercambiar opiniones y pareceres, etc. Mientras, el carácter de Facebook como laboratorio de extensas bases de datos y su relación con poderes de inteligencia, es más (hasta el momento) una leyenda urbana digital que algo concreto.

Otro de los puntos donde se concuerda con la periodista es en su visión sedentaria de la red social, cuando opina que “es más útil salir a la calle y manifestarse que no hacerlo a través de Facebook“. Ella habla de la revolución de las redes sociales como ‘la revolución desde el sofá’. “Estoy con el refresco en el sofá, escribiendo unas líneas y cambiando el mundo“. Está claro que las últimas revueltas sociales en países como Egipto o Gran Bretaña no fueron propiciadas desde Facebook o Twitter, sino que se usaron estas herramientas sólo para organizarse entre pares. El escritor español Arturo Pérez Reverte considera que las redes sociales no son algo nuevo, aunque sí la utilización de las nuevas tecnologías para que sean más efectivas y eliminen las distancias. En su opinión, los tercios de Flandes o cualquier otro grupo que tuviera un enemigo común en territorio hostil ya constituían una red social porque usaban un lenguaje propio frente a un medio hostil.

No debemos olvidar que pertenecer a una red no implica que uno deba quedar atrapado. Una red social es una estructura compuesta por un grupos de personas, que están conectadas por uno o varios tipos de relaciones, tales como amistad, parentesco o intereses comunes. Es la comunicación social llevada a un mundo intrínseco, donde se sustituyen las relaciones personales de contacto cara a cara por las virtuales a través de un dispositivo tecnológico (PC, smartphone, etc). Y no hay un modo, no hay un punto exacto, donde podemos demonizar esta práctica: el demonio, si es que está, no deja de estar dentro de uno mismo. El resto, son sólo manipulaciones.

FictionCity: el Facebook para artistas

Se acaba de presentar la nueva red social ‘para artistas’ FictionCity, una especie de Facebook segmentado para aquellos que se dediquen al arte: fotógrafos, pintores, músicos, diseñadores, actores, cineastas, etc. La idea es que se difundan sus obras y esta red lo reúna a todos y los intercomunique.

FictionCity (http://www.fictioncity.netya consiguió un millón de dólares y en lo que va de 2011 ya cerró una primera ronda de inversión de 1,8 millones de dólares por un 5% del capital. El impulsor es Silvio Pestrin Farina, de 35 años, quien hace una década fue parte del grupo fundador de Patagon, aquel pionero el banco virtual que después fue comprado por el Banco Santander en 700 millones de dólares.

El dinero de FictionCity provendrá de las empresas que apuesten en el sitio: “Una marca de cerveza, por ejemplo, puede auspiciar un recital y elegir a alguno de los músicos que figuran en FictionCity para que toque como telonero; un banco que quiera hacer un concurso de nuevos talentos puede instrumentarlo sin costo a través de esta red social o un canal de televisión puede investigar y testar el mercado desde ahí“, se ilusiona Farina.

Hay que decirlo: por el momento, la red está casi muerta. No hay gran movimiento ni millones de ingresos diarios como sí está ocurrriendo en Google +, la apuesta social del buscador, que tiene ese gigantesco respaldo que por el momento FictionCity no posee. “Si les hubiera dado el plan de negocios de Twitter o de Facebook en su momento, tampoco lo habrían entendido“, dice el ideológo de FictionCity.

¿Cuánto costará estar en la red para las empresas? Durante el primer año será gratis, y después se pedirá a las empresas que paguen 5 mil dólares mensuales para sus campañas de Responsabilidad Social Empresaria (RSE). Como todos los proyectos digitales novedosos, habrá que esperar un tiempo para ver si la burbuja de FictionCity se infla o bien se pincha en forma irremediable.

Cómo debe actuar una marca en las redes sociales

En el último número de la recomendada revista de MKT y Comunicación Target, se enumeran algunas acciones que una marca deben tener presente a la hora de actuar por las redes sociales y la web en general, una función que le compete preferentemente al community manager. Lo curioso es que la editora de la revista (Apertura) no posee este cargo, al menos en su Facebook, y son varias las quejas recibidas que no tienen respuesta alguna por parte de la empresa. Curioso y repudiable.

Volvamos a la comunicación que una marca de cualquier tipo que quiera estar presente en las redes sociales debería saber. Tuve en cuenta algunas, no todas, pero éstas son las más importantes:

1- Participación activa. Brindar a los clientes una experiencia de entretenimiento y una vinculación. La actualización es vital para potenciar y mantener vivas las relaciones.

2- Contenido Relevante. Postear, escribir y sugerir cosas interesantes. Hay que generar interés en el usuario.

3- Diálogo. Hay que estar abierto al diálogo con el público y al ida y vuelta de las informaciones y las opiniones que se vuelcan.

4- Escuchar. Convertirse en receptor. Saber escuchar e interpretar lo que los usuarios nos dicen.

5- Responder. Sobre todo a las críticas. Nunca quedarse callado o borrar comentarios negativos. Siempre con respeto, hay que solucionar las dudas e inquietudes de los clientes  y si no podemos darles una respuesta concreta, afrontar la crítica y mejorar ese aspecto.

6- Evitar. Tener el control; hablar en forma unidireccional; no decir la verdad; quedarse en silencio.

Estos son algunos de los puntos a tener en cuenta si la marca decide tener presencia en redes como Facebook, Twitter, Sonico o Youtube, por nombrar las más relevantes. Pero sobre todo, conviene saber que no por estar en las redes sociales vamos a tener más ‘fans virtuales’. Lo importante es saber por qué se quiere estar, tener una estrategia clara y analizar cuál de las redes se adaptan más a cada empresa y marca en particular.

MySpace: el excesivo dinamismo de lo digital

Si fuera de lo digital las empresas tiene un determinado ciclo de vida, en Internet la velocidad es totalmente diferente. Una empresa como MySpace, hasta hace un par de años sindicada como una de las más importantes del mundo dentro del fenómeno de las redes sociales (e incluso antes que se inventara esta denominación), ahora casi podemos decir que se remató.

Se pagó un total de 35 millones de dólares por el sitio, en su mayoría a cargo de Specific Media. News Corp., ahora antiguo dueño de MySpace, pagó por el sitio hace unos seis años 580 millones de dólares. Durante los pasados 11 trimestres, News Corp. había acumulado pérdidas de unos 1.400 millones de dólares. Y para darnos una idea de lo ilógico e impensado que es el mundo digital, Rupert Murdoch, dueño de News Corp., creía que MySpace iba a lograr 1.000 millones de ingresos anuales.

¿Cuáles fueron las causas del descenso en popularidad y de fieles de MySpace? Muchos le echan la culpa a Facebook. MySpace comenzó como un fenómeno pensado para que el usuario tenga un sitio propio gratuito en la red y adaptable a su medida. Pronto, bandas y artistas musicales colgaban sus temas y los promocionaban en su espacio. El sitio llegó a tener 100 millones de usuarios en todo el mundo. (sólo en EEUU, tenía 90 millones de usuarios en 2004).

Luego, con el ascenso de Facebook, llegó el declive de MySpace. Se dice que Facebook es mucho más simple y atractiva de usar (lo cual es cierto) y que MySpace se llenó de publicidad basura que hacían pesado y poco atractivo al sitio (y algo engorrosa su interfaz). Ahora, sólo lo musical domina y ese tal vez sea su mayor atractivo: concentrarse sólo en ese nicho (aunque dicho sea de paso, las bandas tiene una presencia cada vez mayor en Facebook y no en MySpace).

¿Se muere? No creo. Esos 35 millones de dólares que se pagaron por el sitio deberían tratar de devolverle, a través de una estrategia de negocios precisa, algo de la popularidad pérdida. Lo que aquí está claro es que el mercado digital se mueve a un ritmo totalmente diferente a cualquier otro. Una empresa -es decir, una marca, un activo- que hasta hace 4 años años era una de las más codiciadas, populares y elegidas en el mundo, hoy trata de no desaparecer.

¿Cuándo veremos la muerte de Facebook o Twitter? Seguramente mucho antes de lo que imaginamos.

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