Community Manager: una profesión que no es para estudiantes
10 mayo, 2012 2 comentarios
Ultimamente muchos avisos de puestos de trabajo están pidiendo Community Manager, una de las ‘profesiones’ más en boga teniendo en cuenta el auge de las redes sociales a la hora de difundir, seducir y convencer a las audiencias sobre un producto o marca determinada. Pero en un gran porcentaje, lo que se está pidiendo para este puesto son ‘estudiantes‘ de carreras de comunicación, periodismo o publicidad, como si se tratara de un trabajo menor o de un rango no profesional.
No se está arengando a que los estudiantes no deban incursionar en el mundo del trabajo, pero sí se remarca que quienes ofertan no controlan ni entienden mucho del tema: el puesto de Community Manager no es un área menor dentro del departamento de marketing de una empresa. Su responsabilidad y efectividad va tomando mayor importancia a medida que las redes sociales y el mundo online concentran cada vez mayor audiencia y posible clientela, los dos ítems que todos tratan de alcanzar dependiendo de su estrategia.
Entonces, pedir que el trabajo lo realicen estudiantes habla claro del poco conocimiento que tienen las líneas más altas en el poder de decisión. Un CM (Responsable o Administrador de Comunidad) debe crear, analizar, entender y direccionar la información producida para las redes sociales, además de monitorear acciones y crear estrategias de comunicación digital, nada menos. ¿Un estudiante es capaz de realizar toda esta tarea? Puede haber casos en que sí, pero no basta con ser un ‘fanático de las redes sociales’ (como se lee en muchos avisos de trabajo) para desempeñarla.
Actualmente hay cientos de cursos sobre CM, aprovechando la popularidad que tomó esta nueva profesión (podemos llamarla así) que mezcla elementos de periodismo (es imprescindible saber redactar a la perfeccción) y marketing (hay que saber cómo crear contenido y acciones promocionales para lograr captar la atención de una audiencia dispersa y fragmentada). No basta con urgar todo el día en Facebook, Twitter o Pinterest para ‘trabajar de CM’, más que nada porque hay algo que pocos tienen y que es indispensable: el sentido común. Y más: hay que saber leer entre líneas, escuchar, aprender y conversar.
Todo el tiempo se publican informes y notas sobre CM, como ésta sobre los 10 mandamientos que debe tener quien ejerce la profesión, pero lo mejor es la práctica, ya que aquí no hay ciencia ni fórmulas probadas: en el ensayo, prueba, error y constancia está la clave para que el trabajo de un CM sea exitoso y reconocido.
Ahora, una práctica cada vez más usada por los medios impresos es realizar una nota en base a encuestas formuladas en Twitter (mayormente) o Facebook. ¿Cómo funciona? Hacen una pregunta de interés a sus seguidores y éstos responden. Después, la nota será ‘En Twitter, eligen a …‘ 
Una interesante repercusión tuvo la columna ‘
¿Se puede demonizar a Facebook? No sería una buena opción. Como cualquier herramienta, es el uso que uno le da lo que lo convierte en algo positivo o negativo, siempre según la visión subjetiva de cada individuo. Una periodista española, Raquel Andrés, ha escrito un libro llamado ‘
Seguramente más de uno habrá notado en los últimos días que al intentar ver un video en Youtube, antes aparece una publicidad que muestra el Obelisco de Buenos Aires y varias personas disfrazadas de avestruces. La curiosidad invita a quedarse viendo el clip, aún cuando puede cerrarse después de 10 segundos.
El muy buen sitio especializado
Se acaba de presentar
¿Por qué representa Pasman al argentino medio (o mejor dicho, al porteño medio)? Primero, por su desmedida verborragia, lo no sería un punto discutible. También, por su marcada xenofobia ante cualquiera que no represente ‘su’ espacio: el cordobés (insulta al jugador de Belgrano por festejar el gol en forma de canguro) y el paraguayo (se acuerda de la madre y hermana del futbolista Adalberto Román, nacido en Paraguay cuando tocó la pelota con la mano y provocó el penal) son denostados, antes que nada, por su procedencia. A los de River no les dice ‘porteños hijos de puta’, sino que lisa y llanamente los insulta sin marcarles su lugar de origen.