El fin del periodismo

periodismo-futuroEl periodismo, tal como lo conocíamos, se terminó. El gráfico, el escrito. Aquel de las
redacciones discutidas, habladas, ruidosas. Aquel donde el periodista era además un escritor.  O un poeta. O un historiador. O simplemente una persona leída, culta, informada, bohemia. Donde el dueño del medio no era una empresa que tenía fines puramente económicos, de rentabilidad al 100%. Existía una cuestión más vocacional, ideológica, ¿romántica? Un periodismo donde se pagaba, ni mucho ni poco, lo justo. Como en cualquier trabajo. Donde las colaboraciones también se pagaban y un corresponsal podía vivir de las notas que enviaba. Donde se escribía a cuatro manos -si es que se encontraba alguna máquina de escribir desocupada, sino había que esperar turno- y en los ratos libres se discutía de política, periodismo, ideales, arte. “Crecí con la idea de que información es aquello que impacta, sensibiliza, importa, mejora o empeora la vida de un número significativo de personas -escribe el periodista argentino Carlos Ulanovsky en su brillante autobiografía llamada ‘Redacciones’-. Sigo creyendo en esa definición, pero debo admitir que buena parte de la campaña que permitió a Barack Obama llegar a la presidencia de los EEUU no se hizo a través de una campaña ortodoxa sino de Twitter. Desde las nuevas redes sociales, cualquiera, sea periodista o no, puede comunicar algo que ve o sucede a su alrededor. Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta que un diario o programa de radio o TV se hagan íntegramente con esas fuentas tan particulares“.

Ese periodismo, al fin el periodismo que conocemos como tal, no existe más. Se terminó. Y llegó otro periodismo, que de aquel tiene muy poco. Un periodismo que se divide en dos: por un lado, el del trabajo, peor pago y con todos los vicios de la política liberal-capitalista: se cumple un horario, se rinde, se ficha y hasta mañana. Una especie de call center de redactores, cada uno con su computadora y escritorio y el telefono en la oreja, ya que la mayoría de las notas se hacen por teléfono, reemplazando el viejo axioma del periodismo que alguna vez pergeñó Jacobo Timmerman, el de ‘andá, mirá y contá‘. Por otro lado, el del negocio: la mencionada rentabilidad.  La pérdida de lectores ávidos de análisis, historias e información, por aquellos que ahora surfean a tiempo récord en la web y el teléfono móvil los títulos de los principales acontecimientos del día. Ya no hay tiempo para detenerse a leer. Ahora sólo se trabaja y el tiempo no empleado en el trabajo se dedica al entretenimiento y el ocio. ¿Pero cómo, leer no es un entretenimiento? Parece que ya no.

Los tiempos cambiaron, frase trillada que se escucha desde que los seres humanos habitan el planeta. Y la excelencia, en el periodismo, hoy escasea. ¿Qué hacen los medios? Están desesperados por contratar -o hacer trabajar gratis- a varios pasantes, para que traduzcan o refriten noticas de cables o periódicos del exterior. Llenar espacios. ¿Investigación? ‘No, es muy caro’. Algún domingo, tal vez, queda algún resquicio. En el plano tecnológico, se desviven por buscar la rentabilidad en el online, y no saben cómo: las empresas apuestan poco al online (‘si ya tengo mi sitio de Facebook, ¿para qué voy a poner dinero en un banner?’). Y se rompen la cabeza por encontrar la forma de colar las noticias en el teléfono móvil y de armar una killer app para que se visualice un portal correctamente en una pantalla de 4 x 3 cm. ¿Eso es periodismo? Sí, el nuevo periodismo, aunque si escuchan esta denominación Hearst o Pullitzer piden ya regalías por derecho de autor y malversación de calificativo. Otro prócer del periodismo argentino, Rogelio García Lupo, afirma que el periodismo de hoy está “peligrosamente mal escrito; creo que los mensajes de texto están convirtiendo a los aspirantes a periodismo en analfabetos“.

Jeff Harvis, uno de los líderes mundiales más influyentes en los medios de comunicación, comenta que el periodismo no debería entenderse como un negocio de contenidos, sino como un servicio. Y que se debería medir no por el número de páginas vistas, sino de cómo se informa a las personas. Para él, el contenido patrocinado o esponsorizado confunde a la audiencia y devalúa la marca: si entregamos nuestra marca a los demás perdemos nuestro valor. Como consejo, Harviss dice que las universidades y escuelas de periodismo deberían impartir más clases de Periodismo Emprendedor. “Los estudiantes inventarán el futuro del Periodismo. Mientras tanto, sólo podemos entrenarlos para pensar como emprendedores“.

¿Qué hacer? ¿’Adaptarse’ a los tiempos o volver atrás? Una buena idea sería seguir las corrientes de la moda: hoy lo que se usa es un reciclado de la ropa de hace 30 y 40 años. ¿Y si volvemos a las fuentes, a hacer periodismo -impreso o digital, o ambas cosas- siguiendo aquellas corrientes que marcaron un estilo? ¿Habrá lectores interesados? ¿Pasarán las cosas por el tamiz del verbo ‘aburrido’, verdadero lastre de este siglo, donde lo aburrido -aquello que no sea entretenimiento- es casi una mala palabra? Me quedo con el ejemplo de Harvis. El periodismo del futuro ya se inventará. Y el actual está en plena crisis y transformación. Pero volver a las raíces nunca está de más: en muchas ocasiones sirve como puntapié para la creación de un nuevo modelo. Lo que habrá que analizar es si estamos discutiendo soportes, hábitos o simplemente calidad.

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18 Responses to El fin del periodismo

  1. Alin Rocha dice:

    Excelente, estoy de acuerdo, mal pagado y tal vez mediocre, pero creo la tecnología no tiene porque afectar al conocimiento, al pensamiento, ni a la inteligencia, no es la tecnología, a mi punto de vista son otros factores que envuelven y siguen segando a la sociedad en general y es por ello que no se debe olvidar cual es el verdadero fin del periodismo o comunicador.

  2. Rosana Gaitán dice:

    Bueno, a mi me aburre sobremanera el “periodismo” actual, no solo es aburrido sino mediocre…o simplemente, no es periodismo. Son un montón de verborragias sin sentido, casi siempre violentas. Entonces, me aparté de los medios y comencé a expresar mi sentir, mi mirar, mi pensar desde la escritura, desde mis opiniones, desde el debate respetuoso. Busco decir mis miradas pero también bucear dentro del otro para entenderlo y activar sus fibras internas para que pueda y quiera responderme y así comenzar a comunicarnos…de otra manera.

  3. Leonardo dice:

    Quiero decir que no estoy muy de acuerdo con lo tratado en este artículo. Primero quiero agregar que soy estudiante de Comunicación Social – Periodismo y estoy a mitad del segundo año.

    Aunque algunas cosas de las dichas en esta entrada se pueden evidenciar en las facultades, como por ejemplo esa de que hoy en día es: “Un periodismo que se divide en dos: por un lado, el del trabajo, peor pago y con todos los vicios de la política liberal-capitalista (…) Por otro lado, el del negocio: la mencionada rentabilidad”, también se puede evidenciar esa ¿vieja? tendencia periodística de largas charlas sobre política, actualidad, economía, literatura, etc. tanto entre profesores como estudiantes. Tal vez la tecnología vaya a cambiar algunas reglas del juego, pero aseverar que todas las personas solo se preocupan por la inmediatez, puede llegar hacer un error, y si no lo fuera, supondría el fin de millones de periódicos y revistas y, por el momento, yo no lo veo como algo posible.

    Aún así, si quisiera agregar que en estos casi dos años de carrera me he dado cuenta de que esto no es una profesión a la cual alguien se puede dedicar por dinero, sino por pasión hacerlo; y yo creo que el periodismo no va a morir mientras haya gente que haga esto por amor, que esté dispuesto a salir a las calles en busca de noticias, que vea en los demás no solo una fuente, sino una persona que necesita hablar y contar algo.

  4. estani dice:

    Muy buen análisis, las nuevas tecnologías hace rato que están modificando la comunicación de masas. Habra que como es que sigue evolucionando.

  5. Alondra dice:

    Soy reportera en un medio digital y estoy totalmente de acuerdo contigo. Estudié mi carrera universitaria en Letras Españolas, tenía una imagen totalmente distinta del periodismo cuando me gradué y ahora solo veo jefes que quieren que tus notas sean una muestra de “declaracionitis” de los funcionarios; si cuestionas algo, te reprenden si no es que te despiden; salarios deplorables, colaboraciones gratuitas, ningún servicio médico y te exigen asistas a giras de trabajo y que te expongas para cubrir la fuente policiaca. Pasión la hay, pero te la roban cuando tu trabajo es condicionado por tantas cosas, por el convenio de publicidad con el gobierno, por el contentillo del jefe que se vanagloria en que él sí es un periodista de verdad, por el hecho de que saben que el trabajo escasea y si te quejas hay alguien más para sustituirte. Ellos dicen “no hay ciencia en subir una declaración o un boletín de prensa, cualquiera lo puede hacer”, creo que se perdió desde hace mucho tiempo el objetivo.

  6. vuelto de un curso de verano “Los desafíos éticos del periodismo en la era digital” (UNIA-La Rábida) :
    a) también ahí se ha subrayado la problemática.
    b) con crisis.. se pierde la poca ética que existía…
    c) se hablaba más de deontología -puramente- profesional que de la ÉTICA.
    d) se hablaba más de los problemas de los periodistas que de su producto y su lector!
    (hasta argumentos: “el lector debe adaptarse…”)
    y añado mi PREOCUPACIÓN:
    si el empleo de NNTT (nuevas tecnologías – incuestionable – un hecho…) automáticamente requiere ‘periodistas’ JÓVENES – por adaptarse más rápido y mejor …– ¿Cómo va este mundo del ‘periodismo joven’ del futuro a ‘presentar’ (incl. -’entender’!) la mayoría ‘demográfica’ de los MAYORES?
    esto solo para una primer reflexión
    valentin spindler – 67 años – investigando desde años la relación tema suicidio + Medios de Comunicación.

  7. además… me parece que los ‘cambios generacionales’ NO eran ‘saltos’ tan rápidos y — además más justificados por la pirámide demografica del SXIX-XX. La diferencias (ideológicas y de adaptación a ‘nuevos tiempos’) entre un bisabuelo y su nieto NO eran tan grande como hoy entre padre y hijos… (periodistas seniors y jóvenes) de HOY – SXXI

  8. Pingback: El fin del periodismo | Conocimiento libre y ab...

  9. Vengo de la UNAM, México, donde (1973) se impartía la carrera de Periodismo y Comunicación Colectiva, que luego fue cercenada y sólo quedó en Comunicación. Recibí clases de viejos maestros como Hugo Gutiérrez Vega, Miguel A. Granados Chapa, Vicente Leñero, Hernán Uribe (chileno) y otros más. Pasé por Excélsior (Revista de Revistas, Diorama de la Cultura), La Jornada (secretario de redacción), La Afición (fundé el suplemento cultural), Siempre! y otros.
    La sangre y la tinta se mezclan y ya no se separan. Hoy serán la sangre y el bit…En una población del estado de México, edito desde hace siete años el Expresso de Oriente (www.expressodeoriente.com) . Impreso primero, devino digital, por obvias razones. En este medio buscamos sobrevivir los dinosaurios que venimos de la era impresa y tienes toda la razón. ¿Somos un sitio? Sí y no. Porque lo mando por correo a un grupo de contactos cada semana. Busco darle el aspecto de un impreso, secciones, colaboradores, fotos, etc. Envío el PDF por si alguien lo quiere imprimir a la manera antigua. Me gusta tu análisis porque resume la crisis, el parteaguas, por el que atraviesa no sólo el periodismo sino los medios, y por supuesto la que sufren aquellos que vienen detrás y los que buscamos sobrevivir adaptándonos a un acelerado mundo cambiante. Aprovecho para pedir autorización para publicarlo en este medio. Créditos y todo incluídos. Te felicito.

  10. alexis socco dice:

    Hola Arnulfo, gracias por tus palabras! Claro que puedes utilizarlo, luego envíame el link, un abrazo

  11. Daniela Verónica Natali dice:

    Brillante tu análisis. Coincido plenamente con vos. Los griegos diferenciaban la opinión de la argumentación. El viejo periodismo al que te referís, el del escritor, el poeta, el historiador; discutía los acontecimientos porque además de publicarlos los argumentaban.
    La argumentación – a diferencia de la simple opinión – requiere de un marco conceptual y un desarrollo lógico y retórico. El análisis real de la información conlleva inevitablemente una plataforma de cultura y conocimiento; no sólo de sensibilidad y humanidad. Necesitamos un periodismo que vuelva a sus fuentes originales cuyas aguas emanen la historia, el arte, la sociología, la filosofía, la religión, las letras, las ciencias políticas etc.. indispensables para formarnos además de informarnos.

  12. Mar Alonso dice:

    Muy de acuerdo, pero precisamente para evitar esa crisis que permite a cualquier convertirse en “periodista” a través de las redes sociales, nuestra obligación estenerlas en no olvidar nunca esas raíces de las que hablas. Mantener vivos los orígenes que dan pie a la reflexión. Recordar que, sin periodismo, no hay democracia.

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