Cómo financiar un medio en la locura digital

nuezEstuve ausente unos meses del blog por un serie de cuestiones relacionadas con la falta de tiempo, entre ellas la salida de una revista que ideé y que en 2013 vio la luz; se llama Nuez Moscada y tiene su versión impresa y también online. ¿Por qué? Por una necesidad personal, algo que rondaba en mi cabeza desde hacía tiempo y que con voluntad se pudo concretar. Muchos se preguntarán, en estos tiempos de conectividad 2.0, cómo hacer una revista en papel, con los costos y dificultades que conlleva… Bueno, justamente por eso: para mí, una revista es en papel, el resto son webs o e-revistas. Y no quería algo online solamente (la revista está colgada en PDF tal cual sale en papel), sino sentir eso de palpar y oler el papel, algo tan cercano a mi infancia y juventud, cuando aún no teníamos la posibilidad de ver y tener (casi) todo al alcance por Internet. Lógicamente, es un producto hecho por deseo y no por rentabilidad, aunque es lógico que sería interesante que en el futuro tenga algún rédito. Por el momento van tres números, sale uno por estación y la idea es brindar un contenido interesante sin la urgencia de publicar por obligación.

Justamente, estamos en un momento donde los medios online están ganando en rentabilidad frente a la caída publicitaria de lo impreso. Como ejemplo, el New York Times empieza a tener rendimiento tangible el sistema de pagos para acceder a las notas digitales, y empieza a decaer el tradicional negocio de la publicidad como principal motor de la economía de la industria periodística. Y lo que mortifica a más de uno es saber cómo se va a financiar un medio en el futuro, con este ecosistema tan cambiante. Una buena respuesta la dio Roberto Guareschi, ex jefe del diario argentino Clarín: dijo que los anuncios están dejando de ser el ingreso que sostiene al periodismo en los medios masivos tradicionales y que los grandes medios serán subsidiados de distinta manera: “Los que estén en grandes grupos (como Clarín) serán sostenidos por las ganancias del grupo en otros negocios, por ejemplo. Otros serán subsidiados por grupos filantrópicos, grupos religiosos, universidades, partidos políticos. Y otros, espero, serán sostenidos por los lectores. Ese periodismo es el que más me interesa”.

¿Pero qué pasa con los meidos que no son grandes, y que están por nacer de la mano de algún emprendedor? Es interesante remitirse a lo expuesto por Bárbara Yuste (@byuste), autora del reciente libro ‘Emprender En Periodismo’, junto a Marga Cabrera. Sobre cómo se financiaría un medio indedendiente, señala que “no hay una vía de financiación única sino que lo ideal es una suma de varias fuentes de financiación, la publicidad es una, la aportación del socio, que incluye su participación, es otra y el crowdfunding es otra;  sobrevirirá el que sea más flexible y no se limite a una sola vía de financiación”.

Un par de conclusiones: no existe una vía única de financiación, aunque los anuncios publicitarios siguen teniendo el mayor peso y lo seguirán teniendo por un tiempo. El aporte económico desinteresado del lector (crowdfunding) aún no está desarollado en algunas sociedades pero en el futuro puede ganar mayor preponderancia. Y algo muy importante que se está dando cada vez más: la creación de medios periodísticos por parte de grandes empresas, tema que se desarrollará en el próximo post.

El fin del periodismo

periodismo-futuroEl periodismo, tal como lo conocíamos, se terminó. El gráfico, el escrito. Aquel de las
redacciones discutidas, habladas, ruidosas. Aquel donde el periodista era además un escritor.  O un poeta. O un historiador. O simplemente una persona leída, culta, informada, bohemia. Donde el dueño del medio no era una empresa que tenía fines puramente económicos, de rentabilidad al 100%. Existía una cuestión más vocacional, ideológica, ¿romántica? Un periodismo donde se pagaba, ni mucho ni poco, lo justo. Como en cualquier trabajo. Donde las colaboraciones también se pagaban y un corresponsal podía vivir de las notas que enviaba. Donde se escribía a cuatro manos -si es que se encontraba alguna máquina de escribir desocupada, sino había que esperar turno- y en los ratos libres se discutía de política, periodismo, ideales, arte. “Crecí con la idea de que información es aquello que impacta, sensibiliza, importa, mejora o empeora la vida de un número significativo de personas -escribe el periodista argentino Carlos Ulanovsky en su brillante autobiografía llamada ‘Redacciones’-. Sigo creyendo en esa definición, pero debo admitir que buena parte de la campaña que permitió a Barack Obama llegar a la presidencia de los EEUU no se hizo a través de una campaña ortodoxa sino de Twitter. Desde las nuevas redes sociales, cualquiera, sea periodista o no, puede comunicar algo que ve o sucede a su alrededor. Me pregunto cuánto tiempo pasará hasta que un diario o programa de radio o TV se hagan íntegramente con esas fuentas tan particulares“.

Ese periodismo, al fin el periodismo que conocemos como tal, no existe más. Se terminó. Y llegó otro periodismo, que de aquel tiene muy poco. Un periodismo que se divide en dos: por un lado, el del trabajo, peor pago y con todos los vicios de la política liberal-capitalista: se cumple un horario, se rinde, se ficha y hasta mañana. Una especie de call center de redactores, cada uno con su computadora y escritorio y el telefono en la oreja, ya que la mayoría de las notas se hacen por teléfono, reemplazando el viejo axioma del periodismo que alguna vez pergeñó Jacobo Timmerman, el de ‘andá, mirá y contá‘. Por otro lado, el del negocio: la mencionada rentabilidad.  La pérdida de lectores ávidos de análisis, historias e información, por aquellos que ahora surfean a tiempo récord en la web y el teléfono móvil los títulos de los principales acontecimientos del día. Ya no hay tiempo para detenerse a leer. Ahora sólo se trabaja y el tiempo no empleado en el trabajo se dedica al entretenimiento y el ocio. ¿Pero cómo, leer no es un entretenimiento? Parece que ya no.

Los tiempos cambiaron, frase trillada que se escucha desde que los seres humanos habitan el planeta. Y la excelencia, en el periodismo, hoy escasea. ¿Qué hacen los medios? Están desesperados por contratar -o hacer trabajar gratis- a varios pasantes, para que traduzcan o refriten noticas de cables o periódicos del exterior. Llenar espacios. ¿Investigación? ‘No, es muy caro’. Algún domingo, tal vez, queda algún resquicio. En el plano tecnológico, se desviven por buscar la rentabilidad en el online, y no saben cómo: las empresas apuestan poco al online (‘si ya tengo mi sitio de Facebook, ¿para qué voy a poner dinero en un banner?’). Y se rompen la cabeza por encontrar la forma de colar las noticias en el teléfono móvil y de armar una killer app para que se visualice un portal correctamente en una pantalla de 4 x 3 cm. ¿Eso es periodismo? Sí, el nuevo periodismo, aunque si escuchan esta denominación Hearst o Pullitzer piden ya regalías por derecho de autor y malversación de calificativo. Otro prócer del periodismo argentino, Rogelio García Lupo, afirma que el periodismo de hoy está “peligrosamente mal escrito; creo que los mensajes de texto están convirtiendo a los aspirantes a periodismo en analfabetos“.

Jeff Harvis, uno de los líderes mundiales más influyentes en los medios de comunicación, comenta que el periodismo no debería entenderse como un negocio de contenidos, sino como un servicio. Y que se debería medir no por el número de páginas vistas, sino de cómo se informa a las personas. Para él, el contenido patrocinado o esponsorizado confunde a la audiencia y devalúa la marca: si entregamos nuestra marca a los demás perdemos nuestro valor. Como consejo, Harviss dice que las universidades y escuelas de periodismo deberían impartir más clases de Periodismo Emprendedor. “Los estudiantes inventarán el futuro del Periodismo. Mientras tanto, sólo podemos entrenarlos para pensar como emprendedores“.

¿Qué hacer? ¿’Adaptarse’ a los tiempos o volver atrás? Una buena idea sería seguir las corrientes de la moda: hoy lo que se usa es un reciclado de la ropa de hace 30 y 40 años. ¿Y si volvemos a las fuentes, a hacer periodismo -impreso o digital, o ambas cosas- siguiendo aquellas corrientes que marcaron un estilo? ¿Habrá lectores interesados? ¿Pasarán las cosas por el tamiz del verbo ‘aburrido’, verdadero lastre de este siglo, donde lo aburrido -aquello que no sea entretenimiento- es casi una mala palabra? Me quedo con el ejemplo de Harvis. El periodismo del futuro ya se inventará. Y el actual está en plena crisis y transformación. Pero volver a las raíces nunca está de más: en muchas ocasiones sirve como puntapié para la creación de un nuevo modelo. Lo que habrá que analizar es si estamos discutiendo soportes, hábitos o simplemente calidad.

Periodismo Digital 2013: cambios, evolución y futuro

digital-un-mundo-conectado

Acaban de conocerce las conclusiones sobre el Estudio sobre Periodismo Digital de Oriella 2013, que en esta 6ª edición se realizó entre abril y mayo de 2013 mediante una encuesta online a 545 periodistas de 12 países del ámbito audiovisual, nacional, estilo de vida, regional, prensa especializada y blogs de Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, Italia, Nueva Zelanda, Rusia, España, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. A grandes rasgos, este estudio sobre Periodismo Digital 2013 señala que el 30% de los medios da prioridad a la edición digital, el 40% ofrece apps móviles y el 51% busca noticias en redes sociales de microblogging como Twitter.

En cuanto a la publicidad, únicamente un 20% de los medios de comunicación obtiene más ingresos en el canal online que en el canal tradicional, ya que los medios tradicionales continúan teniendo más prestigio que los medios digitales, a pesar de que los medios online registran más audiencia que los convencionales. Los periodistas utilizan los medios sociales para encontrar noticias, pero siguen dando más importancia a las fuentes de confianza y a sus contactos. El 51% de los periodistas reconoce que busca nuevas historias en microblogs como Twitter, pero solo cuando ya conoce a la fuente que está detrás de ellas. Cuando no conoce a dicha fuente, el uso cae a la mitad. Y el 59% de los encuestados asegura que halla nuevas noticias en conversaciones con expertos de su sector.

Según Deborah Gray, directora de Canela PR, que realizó el informe junto a Oriella, “en un extremo, las noticias breves tipo ‘tuit’ ofrecerán una cobertura casi en tiempo real de los acontecimientos en formato impreso y en video, optimizada para pantallas pequeñas. En el otro, encontraremos piezas de periodismo de investigación más extensas. El periodismo llamado ‘breve pero más rápido’ también puede dar más visibilidad a los medios (y por lo tanto un mayor tráfico) en los resultados de búsqueda, lectores de noticias y agregadores sociales como Flipboard y Pulse News“.

Sobre los ingresos, como ya lo había explicado en esta entrevista, faltan unos cuantos años para el fin del diario tradicional, ya que la rentabilidad del diario en papel hoy es mucho mayor que la que puede tener un medio digital. Las empresas auspiciantes, que son en realidad quienes mantienen económicamente el periódico, quieren ver reflejada su marca en la página completa pagando altísimas cifras, cuando en los portales digitales no invierten demasiado, al menos en Latinoamérica.

Para el profesional, recordemos lo que dijo Arianna Huffington: hoy los periodistas deben ser anfibios. El periodista actual debe ser ‘multi’, debe saber ‘andar en tierra y nadar en el mar’. Lo que se dice, una mezcla entre el gran contador de historias y el modelo de narrador participativo de la web. “Necesitamos ese tipo de periodistas anfibios para el futuro, porque queremos que abracen por un lado las grandes tradiciones del periodismo clásico, en cuanto a precisión, comprobación, ecuanimidad, búsqueda de la verdad o impacto informativo, y al mismo tiempo nos sentimos muy cómodos con las nuevas reglas del camino, el tiempo real, la tecnología que nos permite interactuar o la participación de los lectores. Y no todo el mundo está preparado para ambas facetas“.

¿El futuro? improbable. Ya se mencionó en Onlain: se puede hacer periodismo en cualquier plataforma (blogs; diarios; radios; redes sociales; revistas; sitios; a viva voz en una plaza o como a uno le  ocurra). La recomendación para los jóvenes y futuros periodistas es que no esperen la oportunidad de ser llamados por un medio. Por ejemplo, hoy se puede fundar un medio con WordPress, produciendo contenidos, difundirlos e interactuando con la audiencia. Reinventarse, emprender y tener una idea clara son sólo algunas de las formas que existen para ganarle la pulseada a la tiranía del mercado.

Facebook: el misterio de sus algoritmos

Muchos se preguntan por el misterio Facebook, ese que hace que aunque tengamos 400 amigos, sólo nos aparezcan las actualizaciones de unos 20 en nuestro timeline. Y eso es lo que hace el algoritmo que usa la red para seleccionar cuál de todos nuestros amigos merecen que sean vistos. En un interesante artículo del diario El País de España, se mencionan algunas de las razones por la cuales el algoritmo decide. Facebook determina quiénes son nuestros mejores amigos por las interacciones públicas -solamente públicas, no de chats ni mensajes privados- que ha habido entre los usuarios, en el presente o en el pasado.

Estas interacciones públicas son, entre otras, la frecuencia con que escribimos en un muro de otra persona, cuántos enlaces se comparten con alguien, cuántos ‘Me Gusta‘ recibimos o damos y cuántos comentarios hacemos o nos hacen. También es determinante el número de amigos en común y el tiempo que llevamos siendo amigos de otra persona. Facebook también funciona como conector: si con otra persona tenemos muchos amigos en común pero no hemos interactuado en los últimos tiempos, nos intentará recordar que esa persona existe.

Un tema que muchos cuestionan es la privacidad y de qué manera nuestros datos o conversaciones se pueden llegar a saber y conocer. La empresa de Mark Zuckerberg asegura, como decíamos más arriba, que los algoritmos solo toman en cuenta la información que ya es pública y que no considera la frecuencia con que se chatea con alguien o cuántos mensajes en privado se intercambian. Ni tampoco las veces que se mira el perfil de un contacto. Por ahora, espiar un muro sigue siendo una actividad anónima y segura.

Otro punto a tener en cuenta es el uso diario que hacemos. Abrir el Facebook genera un rastreo de información para los algoritmos, que ya saben a qué hora lo miramos por la mañana o la tarde, cuándo y cuánto dormimos, qué fotos vemos, con quién coincidimos en política y un gran etcétera. Todas estas actividades le permite a FB hacerse una idea bastante clara de quiénes somos.

¿Y qué gana Facebook sabiendo todo esto? La respuesta se cae de madura, pero no está de más aclararla: conociendo nuestro perfil, advertirá cuáles son nuestros gustos y hábitos y así sabrá qué tipo de publicidad y anuncios incluir para tratar de vendernos lo que sea, en cualquier momento que estemos conectados.

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‘Lanata’ de Luis Majul: un manual de periodismo

lanFinalizada la lectura del libro ‘Lanata‘, escrito por Luis Majul, aliento a sus futuros lectores -el libro acaba de salir y seguramente sus ventas seguirán en alza- que no lo tomen como la típica biografía de un personaje masivo o popular donde se cuentan detalles íntimos de su vida -que los hay- , sino como un Manual de Periodismo. No porque se manifieste cómo se debe hacer periodismo ni porque se incluyan trucos para los futuros profesionales de esa profesión. Nada de eso.

El libro traza un camino entre la persona y el personaje, pero los capítulos dedicados a su salud, a su relación con las drogas o a las fechorías que desarrollaba con amigotes en plena explosión del menemismo tal vez sean mucho menos interesantes que el desarrollo que se plantea a través de innumerables fuentes del Jorge Lanata periodista, aquel que conocemos parcialmente a través de su exposición en los medios y el principal motivo por el que se convirtió en uno de los referentes de la prensa argentina en las últimas décadas.

El Lanata periodista es, casi, lo único que vale: no tendría sentido conocer vida y obra de una persona salvo por lo que hizo. Parafraseando a Parménides, Lanata es periodista, sino no sería; sería un tipo corriente, un argentinito de a pie, pero de ninguna manera estaríamos leyendo su biografía. Por eso el libro es un pasaje perfecto para conocer por dentro, entre otras cosas, cómo se logra concretar la idea de armar un medio editorial, un programa de TV o el financiamiento que todo proyecto necesita.

Desde sus días en Página/12, hasta la fundación de la revista Veintiuno, pasando por sus programas radiales y sus aventuras en la TV, ‘Lanata‘ es el manual justo que cualquier estudiante o profesional de los medios debería conocer. Cómo intervienen los gobiernos en los medios, la forma en que un auspiciante público o privado puede matar a un proyecto y el armado de un equipo profesional son los puntos altos y básicos de esta biografía que se lee de un tirón y con fascinación aunque trepe a las 440 páginas.

¿Importa mucho que Lanata consumiera cocaína durante 10 años? ¿Que haya estado con cientos de mujeres fascinadas por su inteligencia y humor? ¿Que haya compartido cama con groupies de Charly García? Tal vez para algunos, pero citando la metáfora de Lanata en una de las entrevistas que le hizo Majul en el capítulo final, es como creer que el pulpo Paul era quien determinaba los resultados del Mundial de Fútbol de Sudáfrica 2010: pura fantasía. Chisme divertido o morbo, sí, pero el sustento es otro.

Si bien la vida de Lanata puede ser fascinante y parte de su personalidad salga aquí a la luz para aquellos que sólo conocían al personaje, vayan al libro a buscar periodismo. Con eso se paga el precio de tapa.

Profesionales Digit@les, libro gratuito donde hablan los expertos

Una muy interesante obra la que han hecho Iñaki Tovar Ferrández de la agencia Webpositer y las autoras Elisa Torregrosa Gallardo y María José Sánchez-Valenzuela en el libro Profesionales  Digit@les, donde han recopilado cerca de 40 testimonios sobre marketing y comunicación digital, presentado en forma de entrevista.

Se trata de una recopilación de consejos, análisis y tendencias de lás últimas novedades en cuanto a SEO (Posicionamiento en Buscadores), SEM (Marketing en Buscadores), SMO (Optimización de Redes Sociales) y Marketing Online en general. Se puede ir a la página del libro aquí y descargarlo gratis a través de http://www.bubok.es/libros/219665/Profesionales-Digitles 

El libro es una guía para orientar a los nuevos emprendedores en sus primeros pasos digitales, superar los temores infundados al mercado digital y descubrir que hay más ventajas que inconvenientes en ampliar la línea de negocio offline a través de Internet. Entre los entrevistados se cuentan Andrés Toledo de PuroMarketing (portal donde he publicado todos estos artículos), José Luis Orihuela, Javier Celaya, Cristina Aced, Isra García, Elena Gómez del Pozuelo, Eva Sanagustín y David Boronat, entre otros.

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